jueves, 28 de mayo de 2015

Propósitos en voz alta: cuidarse para cuidar

Dar a nuestros hijos lo mejor, para que puedan crecer más sanos, fuertes, preparados…. Lo que a veces nos cuesta entender, y mucho más aplicar en el día a día, es que nosotros somos los que nos damos a nuestros hijos.  De nuestro bienestar no sólo nos nutrimos nosotros, también ellos lo hacen.

Cuando un/a padre/madre contigo mismo, satisfecho con tu vida, es mucho más fácil dedicarte a la crianza de tus hijos. Los mirarás de otro modo, te centrarás en las cualidades de tus hijos en lugar de en sus limitaciones, porque les trasmitirás serenidad y alegría, porque acogerás mejor sus emociones y les ayudarás a gestionarlas mejor…

Pararse a pensar, a meditar, a reflexionar, a preguntarse uno a sí mismo qué es lo que quiere, qué es lo que nos falta, de qué estamos hambrientos, qué es lo que nos sobra, nos pesa, … es un primer paso para que podamos conectar con nuestro ser, nuestro niño interior. Es posible, que sin este ejercicio de honestidad con nosotros mismos no podamos cuidar a nuestros niños como merecen.

Para poder volcarnos con ellos, hemos de escucharnos a nosotros mismos, y quizás a partir de aquí empecemos a sincronizarnos con nuestros hijos de verdad, a reconocer sus  emociones, sus necesidades y ayudarles a encauzarlas.


Sentirnos satisfechos es una meta, pero también algo imprescindible para criar saludablemente a nuestros hijos. 

Fluir y Acompañar, son las palabras que resuenan en mi cabeza.

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